La conducción preventiva y en condiciones adversas

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La conducción preventiva, también llamada conducción defensiva, consta de un grupo de técnicas que ayudan al conductor a actuar con mayor seguridad y a depender de su propio comportamiento para evitar las diferentes situaciones de riesgo que se puedan presentar durante la conducción.

Cualquier tipo de maniobra, desde la más sencilla hasta la de mayor riesgo, debe seguir unas reglas mínimas que nos garanticen una circulación más segura. Cuando conducimos un vehículo hemos de tener presente que cabe la posibilidad de resultar heridos o, en el peor de los casos, muertos en un siniestro de circulación.

La conducción preventiva parte de la idea de que es el comportamiento del propio conductor, el que sea precavido, lo que le va a ayudar a evitar los accidentes, sin esperar a que los demás conductores se comporten de forma adecuada, o sin pensar en que el estado de la vía o del vehículo sea el más adecuado.

Las técnicas de conducción preventiva son tres: VISIÓN, ANTICIPACIÓN y ESPACIO.

Las TÉCNICAS DE VISIÓN nos sirven para recoger aquella información relevante para la conducción.

  • El conductor debe contar con su capacidad de anticipación por lo que mirará hasta una distancia en la que el vehículo se encontrará en 20 segundos.
  • Debe estar constantemente vigilando la vía y su entorno. 
  • Mirará de forma continua por los retrovisores, no solamente cuando tenga que realizar algún tipo de maniobra.
  • Y girará la cabeza siempre que sea necesario controlar el ángulo muerto de los espejos retrovisores.
  • Las TÉCNICAS DE ANTICIPACIÓN nos ayudan a saber analizar la información a tiempo, pretenden que nos adelantemos ante posibles situaciones de peligro ganando tiempo y espacio de reacción.
  • EI conductor debe pensar de forma desconfiada en determinadas situaciones (por ejemplo, al acercarse a un stop).
  • Se adaptará la velocidad al espacio del que dispongamos para poder detener el vehículo a tiempo ante cualquier situación imprevisible.
  • Debemos estar preparados para reaccionar en menos tiempo, a la vez que procuramos hacernos ver y entender para no provocar reacciones bruscas e imprevisibles en los demás.
  • Es muy importante advertir la maniobra que vayamos a realizar indicando con tiempo suficiente cuál será el movimiento del vehículo y cuando llevemos a cabo la maniobra, esta debe ser precisa, sin vacilaciones y siempre sin obstaculizar al resto de los usuarios.

Las TÉCNICAS DE GESTIÓN DEL ESPACIO nos permiten saber controlar el espacio para poder actuar con seguridad ante cualquier situación imprevista.

  • Cuando circulemos, debemos procurar guardar siempre con respecto al vehículo que nos precede, una distancia de seguridad que nos garantice como mínimo, 2 o 3 segundos de reacción, según estemos en zona urbana o en carretera.
  • Cuando tenemos por detrás de nosotros un vehículo a una distancia muy corta, deberíamos aumentar la distancia de seguridad con respecto a los de delante y señalizar con tiempo suficiente Ias maniobras que vayamos a realizar, frenando con tiempo y progresivamente de manera que las luces de freno sirvan de señal al vehículo de detrás.
  • Para poder controlar el espacio lateral que rodea nuestro vehículo hemos de evitar las zonas de incertidumbre, espacios por los que el resto de usuarios de las vías se pueden mover sorpresivamente (por ejemplo, niños irrumpiendo en la calzada, la puerta de un vehículo que se abre repentinamente…).
  • No hemos de olvidar que cuando conducimos no estamos solos en las carreteras, por lo que es importante estar pendientes del comportamiento del resto de los conductores, sólo de esta forma podremos anticiparnos a las distintas situaciones que puedan ocurrir y actuar de forma correcta, empleando el menor tiempo y espacio posible.

Conducción en condiciones adversas

Conducir es una tarea compleja que requiere de nuestra máxima atención. Cuando las condiciones climatológicas son adversas el conductor debe estar preparado para saber actuar ante los diferentes escenarios que puedan surgir al incrementarse los riesgos. El conductor debe tomar todo tipo de precauciones al volante y a la vez debe de ser capaz de tomar las decisiones correctas.

Lo primero y más importante que debe hacer todo conductor es adaptar su conducción a las condiciones tanto ambientales como de la vía. Debe saber mantener siempre el control de su vehículo y evitar cualquier situación que pueda suponer un peligro. Otro aspecto fundamental que cualquier buen conductor realiza es mantener la distancia de seguridad si quiere prever cualquier circunstancia que pueda implicar un riesgo.

Conducción con lluvia

Los principales problemas que se presentan con la lluvia son:

  1. la disminución de la adherencia y
  2. la disminución de la visibilidad.

Problemas de adherencia:

EI peor momento es cuando caen las primeras gotas, sobre todo tras un largo tiempo de sequía, pues sobre la calzada se van depositando grasas y polvo y con las primeras gotas de lluvia forman un lodo muy resbaladizo que disminuye mucho la adherencia, creándose un alto riesgo de patinazos y bloqueos de rueda.

  Transcurrido un tiempo lloviendo la calzada se va“lavando”, desapareciendo el “barrillo deslizante” con lo que la adherencia, aun siendo menor que en circunstancias normales, mejora en relación con los primeros momentos.

Problemas de visibilidad:

Además del problema de la adherencia, también se presenta el problema de la visibilidad, por lo que debemos prever la existencia de salpicaduras de agua o barro que pueden reducir, en un momento dado, la visibilidad instantáneamente, además de la pérdida de eficacia de los dispositivos luminosos por ensuciarse con salpicaduras.

Otros problemas que se pueden presentar es la disminución de la luminosidad ambiental, los retrovisores interiores se empañan, y los exteriores pierden eficacia al estar su superficie con gotas de lluvia, los parabrisas y lunetas disminuyen su transparencia por las salpicaduras y la lluvia directa en su exterior y empañarse por la cara interna.

Neumáticos y “aquaplanning”

La función del dibujo del neumático es a de evacuar el agua que se encuentra a su paso. En una situación de lluvia, si el neumático cuenta con poca adherencia esta va a disminuir más si existe un excesivo desgaste de Ia banda de rodadura, si la presión del inflado es menor a Ia recomendada y si circulamos a una velocidad excesiva.

A más velocidad o con menor profundidad de los surcos del neumático que drenan el agua, por desgaste o por baja presión, aumenta el riesgo. Aún con neumáticos en perfecto estado, si la velocidad es tal que no da tiempo a desalojar el volumen suficiente de agua, se podría interponer una película de agua entre el pavimento y la rueda provocando que el vehículo pierda el control de dirección y se deslice con riesgo de accidente.

Cuando desaparece la adherencia necesaria entre el neumático y el suelo para poder circular con seguridad, es cuando aparece el temido fenómeno llamado “aquaplaning”. Cuando el vehículo entra en aquaplaning el conductor pierde el control. La mejor manera de evitar este problema es reducir la velocidad y llevar neumáticos en perfectas condiciones, fundamentalmente respecto de la profundidad del dibujo.

Si nos encontramos en una situación de aquaplaning lo más recomendable es no frenar, debemos levantar suavemente el pie del acelerador, sujetar el volante con firmeza y esperar a que las ruedas vuelvan a tocar la calzada.

Charcos y frenada de lluvia

Cuando se pasa por charcos o zonas anegadas el agua puede salpicar y mojar los frenos, siendo preciso, nada más pasar el charco moderar la velocidad y comprobarlos, dando cortos y repetidos toques al pedal sin intención de detener el vehículo, hasta comprobar que recuperan su eficacia. Lo más recomendable es no cruzar una zona inundada, sobre todo si es una zona baja del terreno.

Peligros de las tormentas y rayos

Cuando el mayor peligro de Ia tormenta son las caídas de rayos, lo más conveniente en estos casos es detener el vehículo y apagar el motor permaneciendo en su interior. En este caso es peligroso estacionar cerca de cables eléctricos, arboledas o vías de ferrocarril.

Cómo combatir los principales problemas que se pueden presentar con la lluvia

  • Ajustar Ia velocidad a la zona de visibilidad. Con lluvia se debe frenar de forma progresiva y con suavidad, utilizando pedaladas cortas y no bruscas para evitar el bloqueo de las ruedas al haber menos adherencia.
  • Aumentar la distancia de seguridad. Con lluvia la distancia de frenado puede aumentar el doble.
  • Hacerse ver. Utilizar la luz de cruce o de carretera, es muy importante no sólo ver mejor, sino ser visto. En caso de lluvia muy intensa debe utilizarse el alumbrado antiniebla.
  • Accionar los limpiaparabrisas.
  • Accionar el antivaho para combatir el empañamiento.

Conducción con nieve

Problemas de adherencia y visibilidad

Al igual que con la lluvia, los principales peligros que presenta la conducción con nieve es la falta de adherencia y la falta de visibilidad, especialmente cuando está nevando. La nieve también puede llegar a ocultar señales o marcas viales. En caso de nevada y por los mismos motivos que con lluvia, los primeros momentos son los más peligrosos al hacerse el pavimento extraordinariamente deslizante. Cuando la nieve se endurece, los efectos son iguales que con hielo.

  Consejos para favorecer la visibilidad

  • Utilizar limpiaparabrisas, limpiafaros y limpialuneta posterior. Hemos de procurar que los cristales, las luces y los limpiaparabrisas estén en perfecto estado para poder facilitar una buena visibilidad.
  • Con temperaturas bajo cero añadiremos anticongelante al depósito del lavaparabrisas.
  • Encenderemos las luces que procedan. No son recomendables las de largo alcance si caen muchos copos de nieve, pues el haz de luz se refleja contra el propio conductor, deslumbrándole.
  • Si el sol luce, puede ser conveniente el uso de gafas de sol para protegernos de la reverberación del sol.
  • Medidas para favorecer la adherencia:
  • Ruedas bien equilibradas.
  • Neumáticos en buen estado y presión adecuada.
  • Utilizar las cadenas si es necesario, al menos en las ruedas motrices, siendo preferible hacerlo en todas.
  • Las cadenas deben quitarse tan pronto finalice el tramo donde sean necesarias.
  • Si en lugar de cadenas se utilizan neumáticos con clavos, estos deben ser de acero, cantos redondeados y no sobresaldrán más de 2mm.
  • A veces pueden ser recomendables sprays que aplicados sobre la banda de rodadura mejoran un tiempo breve la adherencia (no sustituyen a las cadenas que si son obligatorias).
  • Los frenos serán utilizados con suavidad, frenando con gran tacto para evitar el bloqueo de las ruedas.
  • La velocidad será moderada y la distancia de seguridad se aumentará.
  • Siempre deben realizarse todos los movimientos suavemente.
  • Evitando aceleraciones bruscas.
  • Para retirar la nieve que se va adhiriendo en el interior del guardabarros y que puede dificultar el paso de la rueda, efectuaremos las paradas necesarias.
  • Al arrancar, circular en llano o en subidas se hará con suavidad en la relación de velocidad más larga posible, pero que sea suficiente.
  • Al bajar pendientes se hará con marchas cortas, aprovechando el freno motor.
  • El deshielo es especialmente peligroso.
  • Hemos de procurar circular por las marcas de otros vehículos si no se ha producido hielo en ellas.

Inmovilización en zona nevada

Si sufriéramos una inmovilización a causa de una nevada deberíamos procurar aparcar el vehículo dejando libre la vía a las máquinas quitanieves y no abandonarlo si no hubiese ningún lugar donde refugiarnos cerca. Si debido a las circunstancias se ha de mantener el motor encendido, hemos de vigilar que los humos del escape no lleguen al interior de la cabina.

Sal y lavado de vehículo

La sal que esparcen por las carreteras para disolver la nieve resulta fatal para las carrocerías de los vehículos, es por ello que se recomienda lavar el vehículo después de haber circulado mucho sobre nieve.

Patinar de ruedas y aparcar en la nieve

Si debemos arrancar el vehículo en una zona nevada lo más posible es que las ruedas patinen y puedan hundirse, será por ello que tomemos una serie de medidas:

  • Girar las ruedas hasta ponerlas en línea recta.
  • Arrancar con la marcha más alta posible para que así la fuerza de tracción de las ruedas sea menor.
  • Soltar muy despacio el pedal del embrague.
  • Dejar la dirección quieta hasta que el vehículo esté en movimiento.

  Cuando se tenga que aparcar en una zona donde exista Ia posibilidad de nevada, no hay que utilizar el freno de mano, ya que el frío puede hacer que las pastillas se queden pegadas al disco debido a la congelación.

Lo más adecuado es meter una marcha y colocar alguna piedra para frenar el vehículo. (Siempre que dispongamos de calzos hay que usarlos).

No debiéramos olvidarnos de levantar los limpiaparabrisas, ya que los ejes se pueden romper por el peso de la nieve.

Conducción con hielo

De noche y en las primeras horas de la mañana, en partes sombrías y en zonas húmedas, próximas a ríos o valles, en épocas de frío, es preciso prever la formación de capas de hielo sobre la calzada. El hielo es muy peligroso porque puede ser difícil de ver.

Si existe la posibilidad de que haga acto de presencia, se debe extremar la precaución y reducir la velocidad. Si el vehículo ha permanecido inmovilizado a la intemperie será necesario utilizar un rascador para quitar el hielo adherido a las superficies acristaladas, o bien agua caliente o alcohol.

El hielo sobre el pavimento produce de inmediato una extraordinaria ligereza en la dirección. El mayor problema del hielo es la ADHERENCIA, que puede llegar a incrementar la distancia de detención hasta en diez veces en casos extremos. Para mejorar la conducción son válidos los consejos citados respecto a la conducción con nieve, recordando que es fundamental incrementar la distancia de seguridad y reducir la velocidad tanto como sea necesario.

Precauciones si hay hielo en la calzada

  • Reducir la velocidad para facilitar la adherencia al suelo y utilizar marchas largas para evitar que las ruedas patinen si el asfalto por el que se circula es muy deslizante.
  • Hay que actuar con mucho cuidado sobre el volante, el acelerador y el freno, y mucha atención a los posibles cambios de dirección, nos están indicando la presencia de hielo.
  • Frenaremos siempre de forma muy suave, empleando la reducción de marchas para ello.
  • Cuando tomemos las curvas no pisaremos el freno, aceleraremos con mucho cuidado, no tocaremos el embrague y moveremos la dirección muy despacio.
  • Si perdemos el control del vehículo no debemos frenar de forma brusca, se debe levantar el pie del acelerador suavemente y girar el volante hacia el lado a donde vaya la parte trasera del vehículo. EI ABS del vehículo actuará para que la pérdida de control sea menor.
  • Cuando tengamos que arrancar lo haremos con la marcha más larga posible, acelerando muy despacio.

Conducción con viento

El viento que realmente ofrece peligro para la conducción es el lateral; el frontal únicamente incrementa el consumo y el trasero lo disminuye.

El viento lateral, sobre todo cuando “pega” de repente o a la inversa, deja de hacerlo de modo súbito, como consecuencia de salir de un lugar protegido a otro que no lo está, es cuando resulta peligroso ya que puede provocar fuertes y bruscas desviaciones en la trayectoriadel vehículo, además de un posible vuelco. El problema se agudiza si el viento es racheado.

Esta situación exige mantener constantemente la atención, evitando distracciones, observando los indicios que puedan ser de interés.

Como consejo general, cuando sean previsibles las circunstancias anteriores, se recomienda:

  • Disminuir la velocidad.
  • Utilizar marchas cortas.
  • Sujetar con firmeza y sin rigidez el volante para poder corregir las posibles desviaciones de trayectoria que el viento pueda provocar.
  • Prestar una mayor atención cuando pasamos de zonas protegidas a desprotegidas.

En ocasiones se pueden presentar determinados momentos y lugares que ofrecen un riesgo especial debido al cese repentino de la fuerza del viento sobre el vehículo, lo que puede provocar un movimiento brusco del mismo que puede alterar peligrosamente su trayectoria dentro de la vía, es por esto por lo que es conveniente conocerlos:

  • Al cruzarnos con un vehículo voluminoso.
  • Cuando un obstáculo o talud se interpone en la acción del viento.
  • Al salir de túneles.

Conducción con niebla

Los problemas que presenta la conducción con niebla es la disminución de la visibilidad, lo que provoca, a su vez, una importante fatiga visual y la disminución de la adherencia debido a que la calzada se encuentra mojada.  Siendo ambos importantes, en este caso el más grave es la falta de visibilidad, por lo que se deberán tomar una serie de medidas muy similares a las de la conducción con lluvia:

Se utilizará el alumbrado correspondiente, no siendo aconsejable el de largo alcance, pues choca con las partículas de agua que hay en el ambiente y parece un espejo que molesta al propio conductor.Las luces antiniebla deben apagarse cuando no sea necesario pues pueden deslumbrar al resto de losconductores.

  • Los conductores deben aumentar la distancia de seguridad y reducir la velocidad, ya que es muy probable que la niebla aumente la posibilidad de “patinar” si hay que frenar y hay muchas posibilidades de que no pueda verse el espacio por delante del que nos precede teniendo menos tiempo y menos distancia para reaccionar. Así se evitarán las temidas colisiones en cadena, muy peligrosas en estas condiciones.
  • Asimismo deben abstenerse de adelantar si la visibilidad no es suficiente para hacerlo con seguridad.
  • Prestar especial atención a las marcas viales ya que estas líneas longitudinales, tanto las que delimitan el centro como los bordes de la calzada pueden servir de gran ayuda en la trayectoria que debe seguir el vehículo, evitando que se salga de la calzada.
  • Mantener el habitáculo bien ventilado para evitar el empañado de los cristales.

Conducción con calor

El calor es un claro riesgo para conducir con seguridad. Un vehículo con una temperatura de 35 ó 40° en su interior es un peligro similar a una tasa de alcoholemia de 0,8 g/l de sangre.Si circulamos un día de calor es recomendable:

  • Utilizar el aire acondicionado o el climatizador, intentando que la temperatura del interior del vehículo se aproxime a 20 ó 23°C. Además, con esta regulación y no más fría se contribuye al ahorro de combustible.
  • Hacer más descansos durante el viaje para mitigar la fatiga que aparece con el calor.
  • Beber agua y zumos con frecuencia.
  • Cuidado después de comer, el calor potencia la aparición del sueño.
  • Debemos utilizar gafas de sol con los cristales adecuados para evitarla aparición de la fatiga ocular.
  • Es recomendable viajar con ropas claras y holgadas.

Los conductores que se ven afectados por el calor tienden a ser más hostiles y agresivos, lo que facilita que se cometan más errores y estén más distraídos, el calor a su vez favorece la aparición de la fatiga y el sueño, lo que provoca que aumenten los tiempos que tardamos en reaccionar.

Artículo fuente: http://expocaps.blogspot.com/2014/09/la-conduccion-preventiva-y-en.html

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